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Accidentes de tráfico y Responsabilidad Civil

El confinamiento tuvo como consecuencia una disminución inesperada de los accidentes de tráfico, obviamente. Pero con la reanudación de la  actividad hemos vuelto a los niveles pre-pandemia de desplazamientos en vehículos. La  libertad  de movimientos  ha venido acompañada de una renovada invasión de calles  y carreteras por vehículos, coches,  motos, camiones y etc.  Esto nos obliga a recordar nuestra “RESPONSABILIDAD CIVIL” por los posibles  accidentes de los que  podamos ser responsables. También vuelven los riesgos de convertirnos en víctimas de imprudencias de otros.

Antes de poner la llave en el contacto o arrancar con el mando, conviene repasar algunas cosas, además, de la presión de los neumáticos. Especialmente verificar si está vigente la póliza del seguro. Si no es así, mejor para el motor y vehículo quieto. 

Accidentes de tráfico y Responsabilidad Civil

La responsabilidad civil del conductor/víctima

Las aglomeraciones y atascos, los despistes, las prisas… puede hacer que nos veamos involucrados en algún accidente. Bien como responsable o como víctima. Es aquí donde surge la circunstancia de la “responsabilidad civil” del conductor y del propietario. 

El conductor responde de las lesiones a las personas y de los daños materiales (a otros vehículos, o a la vía pública). No abordamos,  la responsabilidad penal del conductor cuando en el accidente estuviese bajo los efectos de la ingesta de alcohol, o consumo de drogas, o por contravenir las normas de circulación (como el exceso de velocidad, no respetar las señales de tráfico, como semáforos, etc). Exceptuados estos supuestos, será la compañía aseguradora la que, normalmente, se haga cargo de los daños y de las indemnizaciones a los perjudicados. Por ello, hay que revisar la vigencia de la póliza.  

Existen, básicamente, dos tipos de seguro, el obligatorio, sin el cual no se puede circular, y el voluntario, que permite definir en su contratación las coberturas.

Puede darse la circunstancia de la “culpa exclusiva de la víctima”, es decir que esa sea la causante del accidente. También puede existir una culpa compartida (entre responsable y víctima). Este es un tema que merece una extensión mayor a la de esta breve “entrada”.

La compañía aseguradora

Si se produce un accidente debemos ponerlo en conocimiento de la compañía aseguradora. Tanto de la nuestra como de la contraria,  mediante  un parte (a nuestra aseguradora) o una reclamación (a la aseguradora contraria, o en su caso al Consorcio de Compensación de Seguros), en la que expondremos  los datos de los conductores, descripción de cómo se ha producido el accidente, con el mayor número de detalles, sobre el lugar y hora, datos de los vehículos e informes médicos si los hubiera.  Esa reclamación puede enviarse mediante burofax o mediante e-mail.

La compañía del vehículo responsable puede ofrecer una compensación u oferta de pago. Frente a la posible oferta, podremos  manifestar si estamos conformes o no. En cualquier caso. Esa reclamación previa es preceptiva, pues si no estuviésemos conformes con lo ofertado y no lo manifestamos, nos podría generar perjuicios a la hora de presentar demanda frente a la compañía aseguradora. Con la demanda hay que acompañar esa reclamación previa.

No debemos olvidar que la responsabilidad, también alcanza al propietario del vehículo, aunque no sea este el conductor cuando se produce el incidente.

En todos los casos, es prudente  asesorarse por profesionales, pues podemos encontrarnos  reclamaciones muy cuantiosas por los daños materiales y las lesiones producidas a los otros conductores u ocupantes, a las que haya que hacer frente personalmente, por quedar fuera de la cobertura de la póliza.

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