Donaciones

Donaciones y regalos. Delito fiscal

Todos conocemos ya un asunto que afecta a un personaje público de nuestro Estado, sobre presunta  comisión de  delitos fiscales, también llamados delitos contra la Hacienda pública por supuestas “donaciones” o “regalos”, que al  parecer se le pudieron hacer. En este comentario nos interesa ver solo el posible “delito fiscal” en las “donaciones” e incluso en los “regalos”. No comentaremos por ahora el “blanqueo de capitales” y otras figuras delictivas relacionadas con el “delito fiscal”, por ser temas que requieren más extensión. 

Lo primero que nos interesa es saber si la “donación” es un delito.  Por supuesto que no, como tampoco lo es el “regalo”. Lo que puede transformarlos en tal es la cuota o suma que habría que satisfacer a Hacienda  en relación con  el valor de lo donado, esto es,  la cuota impositiva correspondiente.  Tenemos la obligación de declarar a Hacienda el valor de lo donado, y pagar o ingresar el impuesto correspondiente, que dependerá de la Comunidad Autónoma en la que se lleve a efecto la “donación” o el “regalo”, por ejemplo, en la de Madrid las donaciones de padres o abuelos a hijos o nietos tienen una exención de 99% -lo que no excusa la obligación de su declaración-.  Recientemente, en la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, se ha ampliado la exención del 99 % de la cuota a las donaciones entre tíos y sobrinos. Y en cada Comunidad Autónoma existe un régimen diferente, que hay que consultar dependiendo del domicilio de los interesados. 

CUANDO LA DONACIÓN ES DELITO FISCAL

Como decimos, la “donación” o el “regalo”  en sí no son delito. Lo que los puede transformar en un ilícito penal es que la cantidad de la cuota no ingresada a la Hacienda Pública supere los 120.000 €.  Las inferiores a esta suma, no ingresadas, tendrán su repercusión administrativa con posibles sanciones  y aplicación de intereses  sobre la suma por demora, etc., pero no podrán considerarse delito. 

El “Código Penal” tipifica el delito fiscal en los siguientes términos:  “El que , por acción u omisión, defraude a la Hacienda Pública estatal, autonómica, foral o local, eludiendo el pago de los tributos , ….siempre que la cuantía de la cuota defraudada exceda de 120.000 €. En este caso podría ser castigado con la pena de prisión de 1 a 5 años  y multa del tanto al séxtuplo de la citada cuantía salvo que hubiera regularizado su situación tributaria…”

La cuota  a ingresar puede ser la obtenida del conjunto de todas las “donaciones” recibidas en el periodo impositivo, también de los “regalos”.  Las donaciones pueden consistir en bienes inmuebles, dinero (en efectivo o por transferencia), valores, acciones y depósitos. También objetos como obras de arte, cuadros, esculturas, libros u objetos de valor. 

La Real Academia Española (RAE), define la “DONACIÓN”, como: “Liberalidad de alguien que transmite gratuitamente algo que le pertenece a favor de otra que lo acepta.” Hay que destacar de esta definición varios conceptos importantes a los efectos de la tributación. El primero: “…que se transmite gratuitamente…”. No se paga un precio ni contraprestación, con un  objeto o  un servicio. Y el segundo, “….que lo acepta…”. Sin esta no se habrá perfeccionado la “donación”.  Estos elementos son los recogidos por la legislación penal. El que lo recibe, si lo acepta, será el obligado tributario.

La RAE define el “REGALO”, como: “Dádiva que se hace voluntariamente o por costumbre”. En realidad le es aplicable el concepto de “donación”, a los efectos del Derecho Tributario y del Código Penal. En este supuesto, la idea general es que es algo que  no hay que contárselo a la Hacienda, ni pagar tributo alguno. El ejemplo mas usual, o típico, es el de los “regalos de boda”. Ninguno de los contrayentes suele plantearse que hay que declarar, “los regalos”, ya sean en dinero, objetos, paquetes de viaje, etc. En la generalidad de los casos, el importe de los regalos no llegará a generar una cuota superior a 120.000 €.  Pero en todo caso hay que declararlo y pagar el tributo. Cuando la capacidad económica de los invitados sea tan espléndida, y la cuota sea la fijada como causa delictiva por el Código Penal será posible la comisión del delito.

Retomando el Código Penal, hay que destacar que el “delito fiscal” puede cometerse también por omisión. Es decir, por no haber declarado y satisfecho la cuota tributaria correspondiente.

Finalmente, como comentaré en otros aspectos del delito fiscal, cabe la posibilidad de la “regularización”,  es decir, satisfacer la cuota tributaria antes de que la Hacienda inicie un expediente con traslado a la Fiscalía.

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