Accidente

Indemnización por fallecimiento en accidente de tráfico

Los accidentes de tráfico constituyen una de las principales causas de muerte en todo el mundo. Según datos del Ministerio de Interior, en 2021 se produjo la muerte de 1.004 personas en carreteras españolas. El fallecimiento de toda persona se traduce en importantísimos daños, morales y económicos, para sus familiares y allegados, ante los que el ordenamiento jurídico reacciona indemnizando a los perjudicados: es lo que se conoce como Responsabilidad Civil.

La indemnización que corresponde a los familiares y allegados de un fallecido en accidente de tráfico es una cuestión de la que se ocupa el llamado Baremo de Accidentes de Tráfico, contenido en el Real Decreto Legislativo 8/2004de 29 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor, que sufrió una importante modificación por la Ley 35/2015, y cuyas cuantías se actualizan anualmente. El presente artículo tiene en cuenta el Baremo del año 2022.

Ante todo, debe señalarse que la Ley distingue cinco categorías de perjudicados: el cónyuge viudo, los descendientes, los ascendientes, los hermanos y los allegados. A cada uno de ellos corresponde una indemnización, la cual, a su vez, se descompone en distintos conceptos: Perjuicio personal básicoperjuicio personal particular y perjuicio patrimonial.


Indemnización del cónyuge viudo

El cónyuge viudo, no separado legalmente o de hecho, tiene derecho, en concepto de perjuicio personal básico, a las cantidades previstas en la Tabla 1.A del Baremo. El importe previsto varía en función de la edad del fallecido y de los años de convivencia con el mismo:  

● Si la convivencia no superó los quince años y el fallecido tenía 67 años o menos: 98.730,92

● Si la convivencia no superó los quince años y el fallecido tenía más de 67 hasta 80 años: 76.790,72 €

● Si la convivencia no superó los quince años y el fallecido tenía más de 80 años: 54.850,51 €.

● A partir de los quince años, por cada año más de convivencia, la cuantía se incrementa en 1.097,01 €

Al importe anterior debe sumársele el que corresponda en concepto de perjuicio personal particular. Para ello debe estarse a lo que determina la Tabla 1.B, que prevé un incremento del perjuicio personal básico entre un 25 y un 75% si el cónyuge viudo sufre una discapacidad física o psíquica con carácter previo o a consecuencia del accidente; un incremento del 25% si es el único familiar; o una cuantía fija en caso de que la fallecida estuviera embarazada y hubiera perdido el feto: de 16.455,15 si el fallecimiento se produce dentro de las doce primeras semanas de gestación y de 32.910,31 €, si se produce superado dicho umbral. Aquellos daños indemnizables no recogidos expresamente en el Baremo pueden dar lugar al llamado perjuicio excepcional, que permite un incremento de hasta un 25% del perjuicio personal básico, según criterios de proporcionalidad.    

Dentro del perjuicio patrimonial se distingue el daño emergente y el lucro cesante. El daño emergente está constituido, en este caso, por los gastos directamente derivados del fallecimiento, como el entierro, los desplazamientos… Son indemnizables todos los que puedan acreditarse, con un mínimo de 438,80€ sin necesidad de justificación alguna.

Por lucro cesante se entiende aquella cantidad que el cónyuge supérstite deja de percibir como consecuencia del fallecimiento. Se calcula a partir de los ingresos del año anterior (si estaba jubilado o desempleado, se utiliza la pensión o prestación que, en su caso, percibiera o, en su defecto, se aplicará el salario mínimo interprofesional anual). Teniendo en cuenta su cuantía, se aplica el coeficiente correspondiente de la Tabla 1.C.1 (o de la Tabla 1.C.1.d, si el cónyuge sufre discapacidad). Y a la cantidad resultante, el multiplicador que se obtiene conforme a los arts. 86 y ss.

Indemnización de los ascendientes

En concepto de perjuicio personal básico, a cada progenitor corresponde una cantidad fija: 

  • ●  de 76.790,72 €, si el fallecido tenía menos de 30 años; 
  • ●  de 43.880,41 € si el fallecido tenía más de 30. 

Si alguno de los progenitores hubiera ya fallecido, los abuelos de la víctima del accidente, de la rama correspondiente al progenitor premuerto, tendrán la consideración de perjudicados, correspondiendo a cada uno una cuantía fija, independientemente de la edad del fallecido, de 21.940,21 €.

A ello se añade el perjuicio personal particular, que se calcula según lo dispuesto en la Tabla 1.B. En ella se contemplan incrementos sobre el perjuicio personal básico por convivencia con la víctima del accidente, en una cuantía fija; incrementos de un 25% si el perjudicado es único en su categoría o el único familiar del fallecido e, igualmente, en un 25% si el fallecido era el único hijo, además de los que ya se mencionaron a propósito del cónyuge viudo.

El perjuicio patrimonial  comprende el daño emergente y el lucro cesante. El daño emergente se identifica con los gastos causados directamente por el fallecimiento y se indemniza con 438,80 € sin necesidad de justificación alguna. Los gastos que excedan de dicha cuantía son igualmente indemnizables, pero necesitan ser acreditados. 

El lucro cesante se calcula a partir de los ingresos del año anterior, aplicándosele la Tabla 1.C.3 si el perjudicado es progenitor;  o la Tabla 1.C.5, si es abuelo del fallecido. Y al coeficiente obtenido conforme a dicha Tabla, se aplica el multiplicador que corresponda conforme a los arts. 86 y ss.

Indemnización de los descendientes

El perjuicio personal básico que corresponde a cada hijo de la víctima del accidente es el fijado en la Tabla 1.A y varía en función de la edad: 

También pueden tener la consideración de perjudicados los nietos de la víctima, siempre que haya fallecido su progenitor descendiente la misma, en cuyo caso la cuantía permanece fija independientemente de la edad. 

La anterior cuantía debe incrementarse, en virtud del perjuicio personal particular, en los importes o porcentajes aplicables previstos en la Tabla 1.B.  

El perjuicio patrimonial comprende el daño emergente y el lucro cesante. El daño emergente se identifica con los gastos causados directamente por el fallecimiento y se indemnizan en su totalidad,  al menos con 438,80 € sin necesidad de justificación y, en la cuantía restante en que se cifren, acreditándolos debidamente.

El lucro cesante se calcula a partir de los ingresos del año anterior, aplicándosele la Tabla 1.C.2 si el perjudicado es hijo del fallecido (1.C.2.d si tiene discapacidad);  o la Tabla 1.C.6 , si es nieto del fallecido (1.C.6.d si tiene discapacidad). Y al coeficiente obtenido conforme a dicha Tabla, se aplica el multiplicador que corresponda conforme a los arts. 86 y ss.

Indemnización de los hermanos

A cada hermano del fallecido le corresponde, como perjuicio personal básico, una cuantía fija:

  • ● de 21.940,21€, a cada hermano que tenga hasta 30 años
  • ● de 16.455,15 € , a cada hermano que tenga más de 30 años

La anterior cuantía debe incrementarse, en virtud del perjuicio personal particular, en los importes o porcentajes aplicables previstos en la Tabla 1.B.

Cabe destacar que sólo a los hermanos mayores de 30 años se les indemniza adicionalmente en caso de convivencia (con un incremento de 5.485,05 €). Ello se debe a que, en caso de menores de 30 años, ya se tiene en cuenta la convivencia dentro del perjuicio personal básico.

El perjuicio patrimonial comprende el daño emergente y el lucro cesante. El daño emergente se indemniza siempre con 438,80 € sin necesidad de justificación alguna. Por encima de dicha cuantía, deben acreditarse los gastos causados. 

Por otra parte, el lucro cesante se calcula a partir de los ingresos de la víctima el año anterior al fallecimiento. A tales ingresos se le aplica la Tabla 1.C.4 (1.C4.d si el hermano sufre discapacidad). Y al coeficiente obtenido conforme a dicha Tabla, se aplica el multiplicador que corresponda conforme a los arts. 86 y ss., siendo necesario acreditar la dependencia económica del fallecido.

Indemnización de los allegados

Son allegados los que, sin estar comprendidos en ninguna de las categorías anteriores, hayan convivido familiarmente con el fallecido durante los cinco años anteriores al fallecimiento y fueran especialmente cercanas en parentesco o afectividad. A cada allegado le corresponde, como perjuicio personal básico10.970,10 €.

En cuanto al perjuicio personal particular, el art. 68.3 dispone que “En el caso del allegado el único perjuicio particular resarcible es, en su caso, el de su discapacidad física, intelectual y sensorial según lo dispuesto en el artículo siguiente”. Por tanto, de entre las distintas circunstancias previstas en la Tabla 1.B, sólo es de aplicación la de la discapacidad, que deberá ser de, al menos, el 33%. El incremento oscila entre el 25 y el 75% sobre el perjuicio personal básico “en atención al grado de discapacidad, la intensidad de la alteración y la edad del perjudicado” (art. 69.3).

Son allegados aquellas personas que, sin encontrarse en ninguna de las categorías anteriores, hubieran convivido familiarmente con la víctima durante un mínimo de cinco años inmediatamente anteriores al fallecimiento y fueran especialmente cercanas a ella en parentesco o afectividad (art. 67.1). A cada allegado corresponde una cuantía fija cualquiera que sea su edad y, como perjuicio personal particular, solo es indemnizable la discapacidad de, al menos, el 33%.  

Dentro del perjuicio patrimonial se integran daño emergente y lucro cesante. El daño emergente se identifica con los gastos causados directamente por el fallecimiento y se indemniza con 438,80 € sin necesidad de justificación alguna. Los gastos que excedan de dicha cuantía son igualmente indemnizables, siempre que sean debidamente acreditados. 

La indemnización del lucro cesante requiere acreditar dependencia económica con el fallecido. En cuanto a su cálculo, nuevamente, se parte de los ingresos del año anterior, aplicándosele la Tabla 1.C.7 (o 1.C.7.d, si el allegado padece discapacidad). Y al coeficiente obtenido conforme a dicha Tabla, se aplica el multiplicador que corresponda conforme a los arts. 86 y ss.

A modo de conclusión, ha de señalarse que las cuantías anteriores no son incompatibles entre sí, de modo que debe indemnizarse a todos los perjudicados que concurran en cada caso, si bien ello puede afectar al multiplicador resultante de los arts. 86 y ss. En particular, debe tenerse en cuenta la cuota del art. 87. Para un asesoramiento individualizado, no dude en contactar con López Graña Abogados.

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