Segundaoportunidad

Ley de la Segunda Oportunidad

HAY UNA “SEGUNDA OPORTUNIDAD”…

La pandemia del ”coronavirus” (COVID-19), nos ha llevado a  una difícil situación económica  y financiera, que no ha hecho más que empezar.  Las medidas restrictivas del Gobierno, a través de los  sucesivos estados de alarma, -medidas con el ánimo de proteger a la ciudadanía-, están generando un grave daño en el tejido económico y laboral. Son muchos los negocios, sobre todo aquellos detentados por autónomos, y en manos del núcleo familiar, que van a tener serias dificultades para poder subsistir, no solo como negocio, sino, lamentablemente,  a título personal. Este panorama trágico , abre, no obstante, una luz de esperanza, para la subsistencia del negocio y de la economía familiar. Esa llave nos la da la “LEY DE SEGUNDA OPORTUNIDAD”.

Ley de la Segunda Oportunidad

Esta ley  nos permite, zanjar nuestras deudas, sin quedar siempre como deudores, después de haber perdido el patrimonio, y poder volver a empezar, de ahí su denominación de “SEGUNDA OPORTUNIDAD”.   Es la posibilidad, de partir de nuevo, alcanzando un acuerdo con nuestros acreedores, bien, mediante la vía de la negociación, que alcanzado un pacto con ellos,  que seria homologado por el Juez, y de obligado cumplimiento, permitiría continuar con el negocio o iniciar uno nuevo, pero sin la carga de los acreedores en la espalda.

Será necesario para acceder a  esta “SEGUNDA OPORTUNIDAD” preparar el listado de los acreedores, con su denominación y datos, así como las sumas debidas y sus vencimientos, si eran a aplazados, sus vencimientos, también si ya se ha iniciado alguna demanda o reclamación judicial.. Hay que preparar también la relación de los bienes de los que se sea titular, inmuebles, muebles, etc. Así como la relación de los deudores con sus importes y datos. . Depósitos a plazo, cuentas corrientes y saldos etc.

Esta “SEGUNDA OPORTUNIDAD”, generará no solo la reducción o la desaparición de las deudas. Podrá dar lugar a una reducción, en su caso del pasivo, así como una posible quita y espera, que propicia la “SEGUNDA OPORTUNIDAD”, será el balón de oxígeno económico  y financiero, para seguir adelante con el negocio,  o con otra nueva actividad, con la frente alta.

Esta Ley de “SEGUNDA OPORTUNIDAD”, vigente desde el Real Decreto 1/2015, de 27 de febrero es realmente una oportunidad, de hacer frente a una situación de endeudamiento, que ahoga al deudor, que de no ampararse en ella, provoca que es crisis económica-financiera, se enquiste y eternice, y que impida el poder salir adelante de una forma legal y poco traumática. 

Por ello es recomendable, que cuando el autónomo, incluso la persona física, no necesariamente un comercial, se encuentra en esa situación de insolvencia, incapaz de atender el pago de sus deudas o los pagos periódicos, para los que intuye no va a tener recursos, haga uso de esa “Ley de SEGUNDA OPORTUNIDAD”, que en modo alguno es una humillación, sino por el contrario una vía legal y digna, que refuerza su credibilidad. Actitud distinta de  la persona que no hace frente a su situación, quedándose para siempre en las listas de morosos. Por ello debe hacer uso sin rubor ni temor de  ese instrumento legal que es la “Ley de SEGUNDA OPORTUNIDAD”.

Requisitos para acogerse a la ley de Segunda Oportunidad

A modo de resumen, “LOS TRÁMITES Y REQUISITOS PARA LA SEGUNDA OPORTUNIDAD”, conforme el antes mencionado artículo  178 de la Ley Concursal, y la propia “LEY DE SEGUNDA OPORTUNIDAD”:

a).- Que no haya sido considerado “culpable, en el concurso no hay mediado culpa grave o dolo, intención de defraudar o falsificar documentos contables”, etc.

b).- Que no se haya obtenido el beneficio de “SEGUNDA OPORTUNIDAD”, en los diez últimos años anteriores.

c).- Que el solicitante, no haya sido condenado por delitos económicos, patrimoniales, societarios, falsedad documental, y que tampoco tenga un procedimiento penal en curso.

d).- Haber satisfecho los créditos contra la masa, es decir aquellos créditos generados con posterioridad a la declaración de concurso, y los denominados  “privilegiados”, como hipotecas, Seguridad, Social, etc.

e). El solicitante deberá aceptar su inclusión en la lista del “Registro Público Concursal”

f).- No haber rechazado ofertas de trabajo. Esos trabajos deberán ser de conformidad con su especialidad.

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